Declaración de intenciones

Donde se describen los inicios de este blog y los motivos que condujeron a su autor a crearlo.

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¿Qué pinto yo aquí? Hace un mes, aproximadamente, que llevo dándole vueltas a esta pregunta. En concreto, desde que en el Curso de Especialización en Comunicación Científica de UVic i Eduscopi nos encargaron explorar las posibilidades del blog como herramienta comunicativa.

No negaré que es un tema recurrente en mi cabeza, y con el que mantengo una relación amor-odio muy apasionada. Permitidme que me sincere con vosotros y os explique algo más en detalle qué quiere decir esto.

Cuando le doy vueltas a crear un blog, siempre empiezo recordando que considero los blogs una muy buena herramienta de comunicación, y una estupenda manera de compartir reflexiones e información con … y aquí es donde me detengo. ¿Con quién? ¿A quién va a interesar lo que yo pienso? ¿Verdaderamente te crees, Julio, que tienes algo que aportar a una blogosfera en continua expansión? Y la respuesta sincera acostumbra a ser que no.

Además, cuando me pongo delante del teclado me siento abrumado por la capacidad comunicativa de profesionales de la educación a quienes admiro profundamente, como Ramón Paraíso o Jordi Domènech, o auténticos monstruos como Jordi Martí, capaces de escribir cinco posts en un día, aunque sea por ganar una comida en una apuesta, o Sergio Parra, todo un hiperactivo de la comunicación (no exclusivamente científica). Y esto es tan solo la punta del iceberg, porque en el tintero (virtual) me dejo temas de divulgación científica, fotografía, cocina, información general, análisis político, innovación cultural … y muchos otros donde me nutro de ideas interesantes, propuestas atractivas u opiniones lúcidas que en muchos casos enriquecen mi labor como docente.

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Photo credit: jeffmikels via Foter.com / CC BY

En este sentido, tal diversidad de estímulos siempre me ha parecido algo excéntrica y desordenada, y me ha generado una sensación (hasta este mismo momento, privada) de “aprendiz de mucho, maestro de nada”.

Tal vez ha sido la lectura de “El pensador intruso”, de Jorge Wagensberg, lo que me ha ayudado a concretar una idea que me rondaba desde hace bastantes años, y que ha acabado dando título (y espero que sentido) a este blog: “En la frontera se concentra el fuego cruzado de ideas, en la frontera se ensancha el horizonte panorámico donde las ideas trascienden y en la frontera es donde vive una población más diversa y abierta a la conversación, una situación idónea para seducir y dejarse seducir“.

Y llegó la inspiración: ¿ciencias o letras? ¿investigación o docencia? ¿primaria o secundaria? ¿divulgación o educación? … Siempre he tenido la sensación de estar de paso, de ser un viajero en tránsito por el aeropuerto del conocimiento, a punto de coger un vuelo que me llevaría a ensanchar mis horizontes. Y creo que por fin tengo claro que tenía que ser así: porque mi territorio es la frontera. ¿Entre qué? Supongo que poco a poco podréis ir descubriéndolo, si tenéis la paciencia de acompañarme en este viaje.

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3 comentarios en “Declaración de intenciones”

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