¿Me acompañas 100 m bajo tierra?

La noche de ayer ha pasado factura a primera hora, y hemos llegado bastante más escalonados de lo que viene siendo habitual estos días. También empiezan a notarse las horas de trabajo intenso acumuladas, y no podemos olvidar que estamos a final de curso, y que aunque la adrenalina de estar aquí nos ayuda a seguir adelante, las fuerzas ya andan justitas para todos.

De todas maneras, la ilusión sigue intacta, y las ganas de trabajar también. Y el tema con el que ha empezado la jornada no era de los triviales: la materia oscura. Por suerte, el ponente era Pablo, y sus ponencias siempre tienen un punto distendido (y algo borde, a veces), que ayuda a seguir el ritmo y no desconectar.

Ha realizado una presentación impecable, rigurosa y muy bien organizada, donde ha ido enlazando de manera fluida datos simulados, observacionales, predicciones, y todos aquellos aspectos que todavía desconocemos (¡y son muchos!), respecto del 27% de la composición de nuestro universo.

La materia oscura – Pablo García Abia

Después de la charla hemos podido finalizar el análisis de datos de los dos talleres, y los ordinadores han hecho acto de presencia generalizado. Histogramas, muones, eventos, ángulos de trayectoria o estadísticas eran las palabras que más se oían en la sala.

Talleres de física de partículas

La siguiente sesión era una incógnita, porque era una propuesta incorporada como novedad en esta edición del programa: cuatro jóvenes investigadores españoles nos iban a hablar de su trayectoria profesional, de cómo habían acabado en el CERN, y de su vida en él. Rebeca, Héctor, María y Bárbara han respondido a todas nuestras preguntas, de multitud de temas: política científica española, aspectos de género en la ciencia básica, cualidades fundamentales de un científico (según su parecer) … Ha sido una charla distendida, dinámica y fluida, donde lo único que ha faltado, como viene siendo habitual, ha sido algo más de tiempo.

Mi vida en el CERN

Hoy también ha sido un día de carreras, nervios y agobios para poder “sobrevivir”, que no comer. A mi entender, el acto de ingerir alimentos se puede dividir en dos categorías: mera supervivencia, y comer (desayunar, cenar, etc). Los mediodías corresponden más a la primera que a la segunda, tanto por el tiempo disponible como por la cantidad de gente que se concentra en el comedor del restaurante 1 del CERN, que es el de uso habitual de los integrantes del programa.

A las 13:30 “o’clock” ya estábamos montados en el autocar que nos iba a conducir a dos de las visitas destacadas de esta semana: CMS Service Cavern y Large Magnet Facility. El trayecto en autocar ha servido para reposar y coger algo de fuerzas, y hay quien en los 20 minutos de trayecto incluso ha conseguido hasta soñar.

Una vez en las instalaciones del CMS, Rebeca (sí, la investigadora de la mañana) nos ha presentado las generalidades del experimento, y luego hemos procedido a realizar la visita, divididos en cuatro grupos.

CMS Experiment – Rebeca González

No os engaño si os digo que el ambiente era de expectación: aunque nos iban a separar varios metros de hormigón del túnel del acelerador (por suerte, teniendo en cuenta que actualmente está en pleno funcionamiento), íbamos a descender hasta su mismo nivel, a una caverna de servicio, y eso es lo más cerca que íbamos a estar de los haces de protones que recorren su longitud a una velocidad de 99.99999% de la velocidad de la luz.

La visita no ha defraudado. Se hace difícil de explicar, y creo que lo mejor es que os hagáis una idea a partir de la fotografía que nos hemos hecho frente a una reproducción a tamaño real del experimento CMS:

Dimensiones reales del CMS Experiment

Hoy estaba claro que era el día de las grandes dimensiones, porque después hemos ido a visitar el Large Magnet Facility. En esta sección del CERN se fabrican y ensamblan los imanes superconductores responsables de guiar los haces de protones a lo largo de los 27 km de circunferencia del acelerador. Cada uno de los más de 1200 imanes tiene 15 m de largo, aproximadamente, se encuentra enfriado a -271.3 K, y pesa alrededor de 35 toneladas. Son auténticas obras de ingeniería de precisión, con tolerancias extremas, y un nivel de precisión en su producción difícil de imaginar. Todos nos hemos sentido abrumados por la complejidad del proceso, y por la capacidad técnica de los profesionales que nos han acompañado y detallado todos los aspectos de la producción.

Imán superconductor – Large Magnet Facility

La jornada ha llegado a su fin con una sesión intensa de análisis y discusión de los datos obtenidos en los talleres prácticos de física de partículas. Los resultados no eran para echar cohetes, pero finalmente tanto Paco como Pablo nos han felicitado, o sea que lo mismo no lo hemos hecho tan mal. Eso sí, se ha notado la falta de tiempo para trabajar los talleres con calma y responder a las diversas cuestiones relacionadas que ambos nos habían planteado.

Resultados de los talleres – Council Chamber

Está a punto de acabar el programa, y como no es momento de ponerse nostálgico (todavía), creo que lo mejor es despedir el día de hoy con algo de ritmo. ¡Disfrutadlo!

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