Arts at CERN: investigaciones artísticas desde el interior de la ciencia

Entrevista a Monica Bello, responsable del programa Arts at CERN, en junio de 2017.

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No sé si recordaréis que en la primera entrada, y bajo el explícito título de Declaración de intenciones, os expuse los motivos que me habían llevado a crear este blog. Allí citaba a Jorge Wagensberg y os recordaba que “en la frontera es donde vive una población más diversa y abierta a la conversación, una situación idónea para seducir y dejarse seducir“.

Y de eso precisamente quiero hablaros hoy: de seducción. Porque mi charla con  Mónica Bello, responsable del programa ARTS at CERN, fue una conversación donde tanto el arte como la ciencia se prestaron a protagonizar un juego de seducciones mutuas.

Nos citamos a media mañana, aprovechando una breve pausa de 20 minutos entre dos de las sesiones de trabajo previstas. El día, ventoso y amenazando lluvia, no ayudaba a buscar un sitio al aire libre, así que acabamos instalándonos durante más de una hora en la cafetería del edificio 13, que se encontraba prácticamente vacía.

Se podría decir que era la primera vez que “entrevistaba” a alguien, y una de las primeras decisiones que tomé (creo que muy acertadamente), fue omitir libreta y bolígrafo, y optar por grabar la charla. Ya tendría tiempo después de dedicarme a trabajar el texto, pero supuse que la conversación fluiría de manera mucho más natural, como creo que acabó sucediendo.

¿Cuándo se crea el programa Arts at CERN?

Hay que tener en cuenta que desde la creación del CERN siempre han entrado y salido artistas, y este colectivo ha estado muy interesado en el centro. De todos modos, hubo que esperar al 2011 para que el anterior director, el austríaco Rolf Heuer, una persona muy carismática y con un perfil muy transversal, diera su aprobación a la exploración de las posibilidades de crear un programa de arte en el CERN.

La persona que recibió el encargo fue Ariane Koek, una periodista e investigadora cultural, que recibió financiación externa para realizar una estancia de un año. Al cabo de este tiempo se evaluó satisfactoriamente la viabilidad del proyecto, y se inició el programa de forma experimental.

¿Cuáles eran las características iniciales del programa?

Durante los primeros cuatro años fue un programa enfocado a residencias artísticas de tres meses, de las cuales se hacían dos al año, con el objetivo de que los artistas entraran en contacto con conocimiento muy avanzado.

Las condiciones laborales de los artistas eran idénticas a las del resto de investigadores del CERN, puesto que ellos también estaban realizando investigaciones – exploraciones para generar nuevos lenguajes o maneras de entender la práctica artística.

¿Qué elemento clave destacarías del programa?

Una de las premisas básicas es que si hablas de ciencia desde el mundo del arte, debes hacerlo de una manera sólida y rigurosa. Y esto sólo lo puedes hacer desde dentro de la ciencia, y en contacto con científicos, que se encargan de dar apoyo, promover conversaciones, explicar los experimentos, y apoyar un encuentro significativo del arte con la investigación científica.

Ésta es una de las singularidades, puesto que los artistas llegan a un entorno donde el 100% de las personas que te rodean son físicos o ingenieros, con unos códigos muy distintos. Esto hace que si no tienes muy claro tu lenguaje puedas decidir quedarte con tu trabajo y evitar la interacción con la ciencia.

Por eso, lo más importante para nosotros, cuando revisamos las propuestas, es que provengan de artistas que tengan muy claro cuál es su trabajo, su metodología, su lenguaje. Que su obra ya tenga un rigor, y puedan dedicarse a digerir lo que se encuentra a alrededor, que es potentísimo intelectualmente.

Para que la relación entre arte y ciencia florezca es esencial trabajar con rigor, de manera que aunque el lenguaje utilizado sea el artístico, la base sobre la que se fundamenta sea rigurosa en cuanto a contenido científico. En este sentido, además, uno de los objetivos es que se no se considere al arte únicamente como una herramienta para ilustrar o representar y comunicar mejor tus ideas.

¿Qué rasgos generales ha de tener un artista que quiera participar actualmente en el programa?

El programa se dirige principalmente a artes visuales, diseño, arquitectura, artes escénicas, arte sonoro, etc, aunque el año pasado también trabajamos temas de literatura digital, gracias a las lineas de colaboración que tenemos abiertas con la ciudad de Ginebra.

En general, no trabajamos con artistas plásticos, porque nuestra intención es fortalecer  o hacer visibles los vínculos entre arte, tecnología, ciencia y sociedad, a partir de propuestas con intención comunicativa clara, y no basadas en procesos de introspección del propio artista.

En cuanto a la procedencia geográfica, el programa ofrece convocatorias para Suiza, otras de ámbito internacional, y cada año se trabaja con uno o dos paises, en función de las circunstancias o las oportunidades que se generan.

¿Qué crees que aportan los artistas a la comprensión de la ciencia?

La clave reside en el feed-back entre ambos colectivos. No se trata de que uno adquiera y el otro otorgue, sino de que sea un proceso en doble dirección.

Así, por ejemplo, un grupo de artistas ha estado trabajando con las imágenes de los experimentos de antimateria que se realizan en el CERN. A partir de un conjunto de 10.000 imágenes de este tipo han generado una animación que es muy potente a nivel comunicativo, aunque el observador no sea capaz de entender la antimateria al 100%.

En este sentido, y parafraseando a Roger Malina, astrónomo y un referente en el campo de la integración entre arte y ciencia, el objetivo último de promover este trabajo conjunto sería generar una relación más íntima del individuo con la ciencia, de manera que alcancemos unos niveles de participación mayores, a la vez que avanzamos en la creación de culturas más complejas y versátiles.

¿Cuál es la actualidad de Arts at CERN?

En estos momentos el programa ha entrado en fase de consolidación, gracias fundamentalmente al gran impacto social que genera, y recibimos unos veinte artistas anualmente, para visitas de tres días (Guest Artists), estancias de un mes (ACCELERATE) o de tres meses (COLLIDE).

El programa tiene un carácter competitivo, y se abren convocatorias de participación alrededor de un topic concreto, muy abierto, de donde se seleccionan propuestas de investigación que incorporen una producción final. En general, aunque no es un criterio preestablecido, ACCELERATE acaba incorporando artistas emergentes, mientras que COLLIDE reúne artistas más consolidados.

Además, aunque la propiedad intelectual es del artista, en breve está previsto abrir una linea de producción de aquellas propuestas bien conceptualizadas y viables, de modo que ayudamos al artista a avanzar en el proceso creativo añadiendo una etapa más: investigación – experimentación – producción.

¿Se contempla dentro del programa establecer vínculos con el mundo educativo?

El programa sí que trabaja con HEAD, la escuela de arte y diseño de Ginebra, pero debido en parte a las restricciones de acceso al CERN para menores por motivos de seguridad, en estos momentos no se contempla otro tipo de actuaciones, como las enfocadas a alumnos de educación primaria o secundaria. Además, en caso de diseñar alguna propuesta, debería hacerse en colaboración con los compañeros del departamento de Educación.

Y para finalizar, ¿podrías darnos tu visión sobre el movimiento o la iniciativa STEM2STEAM, que promueve la inclusión de las Arts en los proyectos STEM?

Desde mi punto de vista, no hay que considerar la inclusión de la A como respuesta a la falta de creatividad de las disciplinas STEM, sino que debería hacerse a través de un proceso a dos bandas, teniendo en cuenta al Arte desde un punto de vista más aplicado, de búsqueda de soluciones en un contexto determinado o a una problemática concreta.

Como ejemplo, puedo citarte la cloud chamber,  un experimento actualmente muy relevante, diseñada por Jasper Kirby, un investigador ya jubilado. El primer día que fui a visitar el experimento, Jasper me contó todos los problemas que había tenido para montarlo, y el grado de implicación personal al que había tenido que llegar para tirarlo adelante.

Después me llevó a ver una máquina enorme, como una gran nevera, cerrada, donde tú piensas que vas a ver las nubes, pero no ves absolutamente nada. Él, con una linterna, me iba llevando a todas las esquinas, y yo, en un momento dado, le pregunté: “Pero Jasper, ¿esta máquina, quién la diseñó?¿La diseñó alguien antes que tú?” Él se me quedó mirando, y me dijo: “No, no, yo la imaginé un día“. ¿Te das cuenta? “Yo la imaginé”, me dijo. Me dejó flipada …

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3 comentarios en “Arts at CERN: investigaciones artísticas desde el interior de la ciencia”

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