Un final que es un principio

Ya os comenté ayer que la noche del miércoles se hizo un poco larga. Pues la del jueves no le fue a la zaga, y aunque hubo un grupo relativamente amplio de gente que se retiraron a una hora prudencial, uno de los aspectos ¿positivos? de ser 47 personas es que resulta relativamente sencillo convencer a alguien de alargar la jornada más allá de lo que sería recomendable.

Desgraciadamente, todo tiene su coste, y la última mañana de estancia en el CERN nos ha sorprendido con la guardia muy, pero que muy baja. Y el programa de actividades no nos iba a dar mucho descanso.

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